lunes, 27 de enero de 2025

Trump vs Hispanoamérica. Primer asalto.

Menos de una semana ha sido necesaria para que el reelecto presidente de los Estados Unidos de América Donald Trump haya tenido su primer conflicto diplomático directo con un líder hispanoamericano; que no ha sido otro que el presidente de Colombia, Gustavo Petro. 


En primer lugar hay que decir lo evidente y es que esto no iba a tardar debido a que Trump no engaña a nadie en el sentido de que lleva anunciando a viva voz el asunto de las deportaciones y aranceles a terceros países desde hace meses, sino años; y que ya ha tenido desencuentros verbales y digitales con otras personalidades, como Clara Sheinbaum, a cuenta de la “ocurrencia” de renombrar al hoy y por siempre Golfo de México. 


El caso que nos atañe se debe a la repatriación de decenas de migrantes de Colombia de manera fulgurante, intentando hacer ver que está cumpliendo con su política migratoria desde el primer momento. A modo de brevísimo resumen, puesto que está siendo la noticia del día y todo el mundo sabe más o menos de qué trata el asunto; Colombia a petición de su presidente ha denegado el acceso del espacio aéreo del país sudamericano de dos aviones de Estados Unidos con migrantes colombianos deportados. 


La reacción de Trump ha sido la de agarrar el palo y golpear: promesa de aranceles del 25 y 50% a Colombia y vetos en visados y otras cuestiones a miembros del gobierno. Petro, por su parte, contestó vía X (antigua Twitter) en un mensaje largo y poético que cualquiera que lo desee lo puede consultar aquí por no relatarlo al completo, pero que daba a entender que no iban a aceptar ningún tipo de amenaza por parte del “yankee”. Invito a que se lea, porque lo desgranaré en otro post o hilo.


Seguidamente y en menos de 24 horas, sin embargo, nos hemos encontrado con una reacción contradictoria con el discurso enardecido del dirigente del país caribeño: aceptan las deportaciones de migrantes, pero lo que hacen es que no lleguen como presos (tal y como llegaban en los aviones estadounidenses, con un mono naranja y esposados), sino en el avión presidencial, habiéndolo habilitado el propio Petro. 


Narrado el conflicto, tiene muchísimas lecturas. 


La primera y más acuciante es el hecho. Pese a las hermosas palabras de Gustavo Petro, se ha acabado imponiendo la realpolitik y ha cedido a las presiones de Trump, aceptando las deportaciones aunque las maquille de un humanismo típico del izquierdismo liberal poniéndoles una “limusina” para que los expulsen. Cabe preguntarse, ¿podía realmente hacer otra cosa?


En realidad no, por dos motivos. El primero, cualquier país (por mucho que lo odiemos a él o a sus actuales mandatarios) tiene derecho a hacer cumplir su política en materia migratoria y, por lo tanto, regular la entrada de migrantes ilegales. Esto es absolutamente compatible con criticar el cinismo de la clase capitalista estadounidense, que en realidad necesita esa mano de obra migrante para sustentar sus beneficios en decenas de sectores; así como con el hecho de señalar que la solución a la migración en el siglo XXI pasa mucho más por fortalecer y sacar de la pobreza a los países de origen y dejar de expoliar bajo el neocolonialismo capitalista financiero a los países del llamado Sur Global. 


El segundo, pero el único que al final importa en política, es la correlación de fuerzas: Estados Unidos fue el año pasado y por tercer año consecutivo el principal socio comercial de Colombia. Entre enero y noviembre de 2024 las exportaciones colombianas ascendieron a 13.106 millones de dólares (unos 12.460 millones de euros), un 7,6% más que respecto a 2023; y, además, Estados Unidos fue el principal inversor extranjero (según consulta en Forbes). Sin embargo, la balanza comercial fue favorable a Estados Unidos debido, entre otros factores, a que Colombia les vende petróleo crudo y los estadounidenses se lo revenden refinado: una relación clásica entre colonia y metrópoli, donde ésta extrae las materias primas y luego le venden productos manufacturados, más caros por el valor añadido; creando dependencia económica y deuda. 


Teniendo en cuenta lo anterior, y aunque Estados Unidos perdería quizás parte de sus beneficios directos con la cuestión de los aranceles; Trump sabía lo que hacía mediante las amenazas y presiones y lo explicitó recientemente: "Nos necesitan, nosotros no los necesitamos. Todo el mundo nos necesita". Algo estrictamente falso, puesto que ellos necesitan de la materia prima, mano de obra barata, legislaciones laxas y territorio donde ubicar bases y tropas de los países del Sur Global; mientras que la relación desigual de estos hacia los Estados Unidos no surge de la necesidad sino de la dependencia creada en base a la propiedad privada del capital en manos extranjeras, intervenciones e invasiones militares directas o a través de guerrillas y golpes de Estado y la deuda económica. 


En otro nivel de lectura, sí que tenemos que achacarle algo al dirigente colombiano y es algo de lo que adolece toda la izquierda liberal progresista: el querer hacer política únicamente en base al discurso y a golpe de “tuit”. 


El discurso de Petro incluye palabras y frases tan grandilocuentes como (y cito) “me matarás, pero sobreviviré en mi pueblo”, “yo no estrecho mi mano con esclavistas blancos” y “no nos dominarás nunca”; cuya fuerza han durado horas. Esto, entre otras cosas, son las que hacen que mucha gente de la clase trabajadora rechacen y rehuyan de toda esa izquierda que construye castillos en el aire en vez de fábricas y casas en la tierra. 


Cuando uno emprende el discurso de la sublevación y la rebeldía (totalmente legítimas y necesarias) no debe hacerlo en vano, porque los fracasos pasan factura, los fracasos muestran proyectos vacíos e impotentes que crean en la clase trabajadora la idea de la futilidad de intentar resistir a la explotación y las relaciones de desigualdad económica y política. Lo peor es que estos proyectos izquierdistas, que en la práctica son muchos de ellos herederos (al menos en ideario) de algo tan capitalista y burgués como el Partido Demócrata de Estados Unidos; utilizan dichos discursos como soflamas sin ninguna pretensión real de ruptura con el sistema capitalista y colonialista. Esto se ve reforzado, en el caso específico de Petro, en la amalgama de ideología liberal que fue su discurso en X; que, como he dicho ya, analizaré en otro momento. 


Así, tenía dos opciones verdaderamente honestas: o seguir adelante con todas las consecuencias (pero para ello hay que tener un plan económico bien claro contra las sanciones estadounidenses, como hizo Rusia antes de iniciar el conflicto con Ucrania); o haber sido mucho más pragmático en dichos como lo ha sido con los hechos, para no crear esta sensación de "derrota".


Después de todo lo dicho, viene una pregunta vital: ¿y ahora qué?


De entrada se ha convocado una reunión urgente de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) sobre la cuestión de la migración, en la que veremos qué sacan en claro y en común siendo el punto más importante a tratar bajo mi punto de vista la “Unidad Latinoamericana y Caribeña”. 


También ha habido multitud de reacciones de distintos mandatarios hispanoamericanos y quiero destacar la de Nicolás Maduro que en un acto con altura de miras, ha expresado públicamente su apoyo a Colombia; mientras que Petro como tantísimos otros izquierdistas se dedicó a deslegitimar y desconocer los resultados electorales del país vecino, en vez de cerrar filas contra la candidata María Corina Machado de la derecha injerencista fondeada desde Estados Unidos (candidata ni siquiera apoyada o reconocida por ciertos sectores de la derecha venezolana, dicho sea de paso). 


Honestamente, no espero nada de esta reunión que ha sido convocada de forma reactiva y defensiva, lo que implica que probablemente no habrá ningún tipo de propuesta estratégica o ambiciosa; puesto que cuando alguien actúa de forma urgente se dedica a apagar fuegos y no a poner cimientos y ya hemos visto en el párrafo anterior que si ni siquiera entre “las izquierdas” hispanoamericanas hay unidad en la acción, qué pensar cuando directamente hay gobiernos cipayos y coloniales como el de Milei en Argentina. 


Sin embargo, esto debería ser la prioridad de los países hispanoamericanos cuya independencia (real, material) pasa de facto por ser independientes de los designios e intereses de un vecino que los considera territorios de los que extraer riqueza sin tener que aportar desarrollo o bienestar a cambio. Dicha independencia se podría conseguir a través de una unidad económica, política, militar y estratégica de dichos países que no tiene por qué ser monolítica ni ideal para que sea efectiva y les traiga todo lo que estoy planteando. Será siempre mucho más difícil quebrantar la voluntad de una Hispanoamérica unida que la de un puñado de países aislados, como nos demuestra la historia; y España debería formar parte de dicha unión y respaldarla por los lazos históricos y culturales que nos unen. 


Por otro lado y en el medio plazo, también deberían buscar reducir la dependencia económica de Estados Unidos. Por suerte estamos en un momento en el que hay bloque alternativos, como los BRICS, al que ya pertenece Brasil y, sobretodo, al que pertenece China; que ya es en realidad la primera potencia económica mundial en muchos de los diversos indicadores existentes (paridad por poder adquisitivo o PPA, por ejemplo) y que está demostrando que comercia o coopera con terceros países en unas condiciones mucho más ventajosas y equitativas que el imperialismo depredador estadounidense, heredero del modelo anglosajón. También podrían ampliar su alianza estratégica en la cuestión petrolera con Venezuela, que sí refina petróleo en su propio territorio y con empresas de propiedad estatal, en vez de seguir enriqueciendo a su verdugo. 


Ojalá la agresividad política de Donald Trump sirva para que, al igual que polariza la opinión pública en su propio país, polarice y obligue a posicionarse de forma clara a los países hispanoamericanos en una alianza tan necesaria como deseada. En este primer asalto el golpe ha sido contundentemente a favor de Estados Unidos, espero y deseo que Colombia y América lo soporten y no se vayan a la lona y que, asalto tras asalto, resistan. Porque el combate no termina hasta que no suena la última campana. 



viernes, 14 de junio de 2024

Sumar. El monstruo de Frankenstein de la izquierda española


El ascenso y caída de Yolanda Díaz es tan solo un síntoma más del exagerado desgaste de cualquier proyecto político de la izquierda indefinida española. La carrera como líder de Sumar ha seguido el mismo recorrido que la de Pablo Iglesias, pero con la aceleración vertiginosa propia de los tiempos en los que vivimos y que, por otro lado, demuestra la absoluta fragilidad de su liderazgo. 


Su dimisión ha retratado dos cuestiones dignas de análisis sobre Sumar, una con respecto a su pasado y presente inmediato y más obvia; y otra sobre sus aliados y futuro.


La primera de estas reflexiones se hace en base a la directiva resultante. Más allá de los nombres, perfiles y trayectorias políticas y laborales de cada una de estas personas; vayamos a la cuestión orgánica, que es mucho más ilustrativa de la intención de este proyecto político ya exhausto. La directiva la componen una secretaría de Organización, que no requiere más comentario puesto que es una necesidad de cualquier agrupación humana de cierto número de personas para su efectivo funcionamiento y reproducción (registro de militancia, órganos de dirección, elección de los mismos, mantenimiento de vasos comunicantes entre todos los estratos, etc…); una responsable de comunicación y dos personas que se dedican exclusivamente con la cuestión institucional (un enlace con el Congreso y grupo Parlamentario y otro con el Gobierno y los ministerios de Sumar). 


Sumar tenía todos los visos para convertirse únicamente en un proyecto electoralista e institucional, aunque hubiera gente que participara con la ilusión de que fuera un espacio común e integrador de la izquierda indefinida española a la izquierda del PSOE; pero esta directiva, esta realidad orgánica, no deja lugar a dudas de lo primero. Hablamos de una organización en la que la dirección política ni está ni se la espera, ni tampoco ningún enlace con la calle (sindicatos, colectivos sociales, etc…); en la que no hay una sola persona que ponga sobre la mesa algo que no sea lo institucional o lo mediático (que, discúlpenme, vienen a ser lo mismo). 


Esto por supuesto no es una característica en exclusiva de Sumar, sino que debemos recordar como Podemos inició esta deriva institucional a rebufo de la ebullición social y política que hubo a partir del 15M. Podemos tomó el capital político de ese ciclo de luchas (inconexas, parciales y hasta contradictorias muchas veces; pero luchas organizadas desde abajo por lo menos) y lo redirigió a una lucha dentro de los pasillos del Congreso, lo convirtió en una “máquina electoral” con el pretexto de “asaltar los cielos”. Desde entonces, los giros y reveses tácticos y centristas de la formación no hicieron más que aumentar hasta el desgaste y la situación actual que le conocemos: los Círculos, aquella base social a camino entre militantes y activistas, están absolutamente desaparecidos; merced de haberse convertido en mano de obra de su dirección para poner propaganda electoral en vez de órganos de decisión política, acción e implementación territorial. 


Sumar es tan solo la versión aún más radical y desnuda de todo lo escrito anteriormente: es la más absoluta sublimación de lo político, perdiendo toda sustancia material y quedando todo “en el aire” (la mejor frase en prime time, el mejor tuit, la foto óptima). 


Pasando ya a la segunda parte, hemos podido ver ya movimientos de las formaciones que componían la coalición para dirimir el futuro de la misma: Compromís ha motivado el fracaso de las elecciones europeas a “plantear la coalición desde dentro de la M-30”, mientras que IU y Más Madrid han solicitado que Sumar sea “una fuerza más” en vez del paraguas bajo el que entraban todos los demás. 


Hay dos aspectos fundamentales que extraer de estas declaraciones y movimientos. El primero es preguntarse con total rotundidad que a qué fuerza política se refieren cuando se refieren a Sumar. Pudiera parecer que, debido a la fugacidad de los tiempos políticos actuales, a algunas personas se les haya olvidado que Sumar tiene poco o nada que ver con una organización política real, como planteamos en la primera parte de este texto: su reciente nacimiento es debido a una constitución entre direcciones y no tiene implementación territorial alguna. Sumar nace como la plataforma desde la que las fuerzas de la izquierda indefinida subalternas por aquél entonces a Podemos (bien por su debilidad intrínseca o por su ámbito autonómico) usan el capital político de Yolanda Díaz para primero cambiar la correlación de fuerzas con la formación morada y torcerle el brazo y, luego, terminar de expulsar a los de Belarra de la izquierda parasitaria del PSOE y los organismos (e ingresos) del Estado. En definitiva, Sumar no es nada salvo un monstruo hecho a retales, un monstruo de Frankenstein; Sumar parte de lo que las direcciones de estos partidos quisieron y quieren que sea.


¿Y por qué este interés en que ahora sea una “fuerza política” separada y con igualdad de voz y voto en vez de una plataforma que los aglutina a todos? Pues daría para otra disertación, mucha investigación interna y demasiadas teorías intentar averiguar y verificar los planes de cada una de estas organizaciones; pero algo es evidente: habiéndose librado del liderazgo incontestable de la todavía Ministra de Trabajo, todos quieren su trozo del pastel e imponerse sobre los demás. Lo que presenciaremos será una pugna entre Compromís, Más Madrid, IU e independientes que ahora ocupan cargos de dirección y en la administración por el control más o menos directo de la formación rosa (cada uno según su margen de maniobra); rebajando su importancia pero intentando que tenga “voz propia” para que en una futura convocatoria electoral apoye las reivindicaciones y exigencias de la organización que consiga teledirigirla. 


Esto no es una práctica nueva, el PSOE y otras organizaciones de izquierda (especialmente trotskistas como Anticapitalistas, aunque con mucho menos impacto) la han llevado a cabo creando o integrándose en organizaciones sociales, colectivos, sindicatos, etc… para intentar aparentar un apoyo plural y sin fisuras a sus planes y programas. Todo ello dependerá de la capacidad que tengan las organizaciones fundantes de disputar y retomar el control de su monstruo o si quienes ahora ostentan los cargos de Sumar son capaces de aferrarse firmemente a sus asientos, cosa fácil en el corto plazo pero más que cuestionable tras una futurible cita electoral. 


Dicho todo esto, podemos concluir que la izquierda indefinida española a la izquierda del PSOE está absolutamente fragmentada y debilitada, a modo de una serie de reinos de Taifas donde cada dirección política de burócratas vive por y para sí, intentando sobrevivir política y económicamente en sus exiguos feudos. Esto es inferible no solo de la evidente fragmentación, solo resuelta puntualmente en los periodos electorales donde se suben al mismo barco para salvarse a ellas mismas; sino de esa misma falta de unidad. 


No se pretende hacer apología de la unidad de la izquierda en abstracto, puesto que muchas veces es imposible (y hasta indeseable); sino señalar que si no hay unidad entre una serie de proyectos cuyos programas políticos se diferencian básicamente en donde ponen los puntos y las comas está claro que es por una cuestión de egos y chiringuitos. 


Fragmentación que, a su vez, parte de la evidente debilidad de los proyectos políticos de estas izquierdas indefinidas, que son incapaces de ser la única fuerza hegemónica de dicho espacio y eliminar al resto de competidores: cada uno se queda en su feudo, incapaz de conseguir nada por sí mismo, sin capacidad de eliminar al resto (puesto que como vimos con Sumar contra Podemos, se conjuran contra quien pudiera hacerlo) y tampoco terminan por unirse ni por desaparecer. Es tan lamentable que han pasado de “asaltar los cielos” a ver como gran resultado la desaparición del otro mientras yo saque uno o dos representantes.


Resumen: 

Los resultados de las elecciones europeas tuvieron como resultado la dimisión de Yolanda Díaz al frente de Sumar. El rápido ascenso y caída tanto de esta figura como del espacio político denosta el agotamiento de los proyectos políticos de la izquierda indefinida española a la izquierda del PSOE y abre un análisis de las posibles consecuencias de ello en dicho espacio, incapaz de estabilizarse electoralmente y mucho menos socialmente; así como de sus causas.

jueves, 4 de diciembre de 2014

La democracia capitalista: mercado, control y exclusión.

Imaginen por un momento, que contratan a un albañil para que reforme su casa al completo. Su contrato se basa en una declaración de intenciones que no necesariamente responde a sus necesidades reales y que se compromete a cumplir en un plazo dado de tiempo. 

Ustedes le van pagando periódicamente, pese a que ven que no hay progreso alguno e, incluso, algún que otro destrozo. Cuando acaba el periodo de tiempo acordado, el (o la) albañil se va sin tener que rendir ningún tipo de cuentas y sin devolver ni un céntimo por no haber hecho el trabajo; y, entonces, su única solución consiste en... buscar a otra persona con el mismo tipo de condiciones. 

Así, de forma muy resumida, muy escueta y muy ibañesca (el sujeto en cuestión podría ser Pepe Gotera y Otilio); se desarrolla la política en nuestro país, este es el punto en el que nos encontramos ahora. Es fácil refutar un ejemplo tan tonto, lo sé. Basta con decir que imaginemos que nuestros políticos estuvieran a la altura. Pero incluso con los políticos burgueses más honrados seguiríamos perdidos.

La democracia liberal capitalista, que es la que conocemos hoy día y la que hemos intentado exportar como mejor forma de gobierno a todo el mundo (aunque fuera a costa de invadir violentamente otros países); consiste en la disputa del poder político por parte de un amplio espectro de partidos que representan, al menos formalmente, a determinados sectores de la población mediante unas elecciones.

Este sistema posee unas cualidades muy peligrosas y que comportan unas consecuencias de las que no somos conscientes. 

La primera cualidad es que, aunque no lo veamos generalmente así, los partidos políticos son, realmente, empresas privadas. Empresas que se presentan a concurso público (campaña y elecciones) para gestionar los recursos públicos. 

Sin embargo, son empresas con enormes privilegios: financiación por parte del Estado y de capitales privados anónimos (en España a través de sus fundaciones), control y gestión de los recursos públicos, incluyendo su venta si lo estiman necesario; y, quizás lo más importante, el control de las fuerzas coactivas del Estado, el ejército y la policía.

Si bien la financiación por parte del Estado tiene la condición de que ésta es para velar por la independencia de los cargos políticos, ésta estalla ante la evidencia. En Estados Unidos la financiación pública es marginal porque los políticos, sus campañas y sus partidos son ampliamente financiados por las empresas privadas (que financian a ambos, para asegurarse ganar) y después tienen las puertas-giratorias abiertas de par en par. En España existen leyes que sirven para regular estas prácticas pero, o se han mostrado insuficientes, o se han quebrantado. Aún así, supongamos un marco perfecto en el que, mientras que se hace una carrera política, nadie recibiera financiación privada. 

Un partido, per se, es una entidad compuesta por un colectivo que se asocia en privado para llevar a cabo una actividad y que van a recibir una remuneración económica por ello. El partido es propiedad de sus militantes y de sus dirigentes, al modo que una sociedad anónima posee accionistas y un comité de empresa, tan solo que en este caso el accionariado no recibe ningún tipo de dividendos. 

Así pues, la democracia liberal capitalista lleva implícita el mensaje de la gestión privada de los recursos, de la privatización de los espacios comunes. Delegamos el poder político, formalmente del pueblo, en unos gestores privados contratados para ello. 

Además, la forma de desarrollar la política lleva implícito una lógica capitalista de mercados: hay que competir atrozmente por unos consumidores a los que les quieres vender tu producto, sin un auténtico y real diálogo entre las necesidades de éstos con los vendedores que, como cualquier mercachifle, te intentan vender su producto convenciéndote a través del marketing y destrozando a la competencia.

De esta manera, no es descabellado pensar que, la actual corriente neoliberal que está privatizando directamente los bienes comunes para que las empresas dispongan de ellos en beneficio propio; es la lógica respuesta del mercado, eliminando una serie de intermediarios que se están volviendo molestos algunas veces para las empresas, pues los gobiernos socialdemócratas o progresistas en muchas ocasiones han tenido que defender lo público para mantener las formas; y totalmente innecesarios ante los ojos de una parte de la ciudadanía, que ve como ningún partido o dirigente defiende sus intereses. El resto de la población está lo suficientemente alienada como para no plantearse estas cuestiones, pero también lo estará para aceptar las nuevas dinámicas que imponga el mercado y la burguesía en nombre de la eficacia o de la salvación del sistema.


Segunda cualidad, la forma parlamentaria representativa. Todas las personas de un país o de cualquier territorio en mayor o menor escala, delegan voluntariamente su voluntad (valga la redundancia aquí) y su capacidad de decisión sobre los asuntos políticos en un número muy reducido de personas. Y no hay mayor acto de desmovilización política que ese. 

Para explicar este caso concreto, recurramos al claro caso nacional. 

Con la Crisis de 2008 se produjo la enorme pérdida de confianza en la política que hemos estado arrastrando hasta prácticamente 2014. Debido a ello, se produjo la aparición del 15M, que supuso el mayor experimento democrático y de participación ciudadana que hemos tenido hasta la fecha: gente de todo tipo reuniéndose en las plazas, debatiendo los problemas corrientes de la vida diaria; el surgimiento de las mareas, como forma de protesta y movilización de sectores completos de la población; y, lo más importante, el pensamiento colectivo de miles de personas intentando imaginar y crear otro mundo y otro país posible.

El 15M tuvo un único problema, el mismo con el que nació y que le acabó matando: no tenían un planteamiento político destinado a la toma del poder. Querían "Cambiar el mundo sin tomar el poder",  como diría John Holloway. 

De este escenario de gente concienciada y movilizada pero sin un objetivo estratégico concreto surge PODEMOS. El partido de Pablo Iglesias (y al que pertenezco y participo), consigue aglutinar el descontento social fetichizando el problema en "la Casta", un conjunto de individuos que se han estado lucrando de la política y gobernando en contra del pueblo. Sin embargo, el surgimiento de PODEMOS ha tenido una enorme contrapartida a nivel social: si en Madrid, entre el 1 de enero y el 31 de mayo de 2013, hubo 2209 manifestaciones; en 2014 han bajado a 1406 para el mismo periodo [1].

La gente, ante la esperanza de cambio, ante una nueva esperanza de tener a alguien sobre quién delegar su voto, su voluntad y sus responsabilidades políticas; ha decidido dejar de ejercer el poder político por sí misma.

Esto nos demuestra, como plantea Zizek [2], que "lo que consideramos como "la crisis de la democracia" se produce no cuando la gente deja de confiar en su propio poder, sino, por el contrario, cuando deja de confiar en las élites, en aquellos que se supone que saben por ella y proporcionan las líneas de actuación, cuando la gente experimenta la ansiedad que acompaña al reconocimiento de que "el (verdadero) trono está vacío", de que la decisión ahora es realmente suya".

Así, en palabras de Trotsky [3], la democracia parlamentaria no entrega el poder al pueblo, sino que "pasiviza a las masas, dejando la iniciativa en manos del aparato de poder del Estado (a diferencia de los "sóviets", en los que la clase obrera se moviliza directamente y ejerce el poder)".

Tercera y última cualidad de la democracia parlamentaria burguesa: la exclusión de ciertas partes de la sociedad.

Primeramente, como hemos desarrollado antes, la lógica de la democracia burguesa como mercado ya te obliga a trabajar en ciertas mecánicas, interiorizando mensajes y conceptos como la competitividad y la venta del programa como un producto. Esta aceptación inconsciente desplaza otras formas de plantear y hacer política en nombre de la victoria.

Después, a colación de la desmotivación y la pasivización de la ciudadanía, la gente que no va a votar no se ve representada; además de la que ejerce su derecho y tampoco siente que ningún partido satisfaga sus inquietudes. Estamos hablando de un porcentaje importantísimo de la población y que no es solo característico de nuestro país.

Fuente: elaboración propia a partir de datos de las referencias [4-12].


Contemplamos como, por diversos motivos que abarcan desde el descontento, la dejadez, la falta de identificación con un color político determinado, el desconocimiento de los programas o candidatos o, directamente, la creencia de que votar no vale para nada; las cuotas de participación implican que entre un 25% de la población de nuestro país y hasta más de un 50 o casi en la Unión Europea y Estados Unidos se queda sin representación. La exclusión del entorno político está servida.

Sin embargo, participar tampoco garantiza que tu opinión, delegada a partir del voto, vaya a tener representación efectiva.
Si analizamos la composición de la Cámara del Congreso, el Partido Popular (PP) posee 186 escaños de 350, mayoría absoluta con un porcentaje del 53,14% sobre el total. Esta mayoría absoluta en el órgano de representación se consigue con 10,86 millones de votos, un 44,63% del total de votos emitidos, pero solo un 30,43% de personas con posibilidad de votar. De esta manera, una minoría impone su voluntad al resto de la población; cosa aún más desilusionante teniendo en cuenta que ni siquiera queda garantizado que sus representantes vayan a cumplir con el programa prometido (como se está comprobando de forma evidente).

Los partidos, de esta manera, no buscan la cooperación en los órganos de representación, sino competir por mayorías absolutas para imponer su criterio. Pese a todo, imaginando una situación de gobierno en coalición, seguiría sin representar al conjunto total de votantes y, mucho menos, de las personas no votantes.

De esta manera se produce una triple exclusión: 
  • a nivel conductual (se debe competir para ganar, otras formas de hacer política no son posibles debido a las reglas establecidas del juego); 
  • distinguiendo entre participantes y no participantes (con, además, el chantaje subyacente de "tienes derecho a votar, sino lo haces es porque no quieres", culpabilizando a quien no haya opciones); 
  • y entre grupos concretos de la población que imponen sus criterios al resto a través de sus partidos (poseyendo de manera privada las ideas políticas y a sus representantes); sin diálogo real entre estos grupos.
Sin embargo, esta democracia liberal burguesa parece que se está socavando a sí misma, como hemos señalado antes, por dos factores: al Mercado le puede terminar molestando esta forma de hacer política (que no el Estado) y la gente está cada vez más descontenta con este sistema.

De hecho, ya estamos viendo respuestas del capital, las dos más importantes son las del capitalismo asiático (un partido/Estado autoritario e inflexible con la población que asegura el marco jurídico y económico para las empresas, aunque se está trasladando a Europa en figuras como las de Putin, Zarkozy, Berlusconi y la extrema derecha emergente); y las de los tecnócratas, figuras que se erigen como gestores eficaces que toman las decisiones en base a los datos y no a cuestiones ideológicas (sin embargo, como sabemos, el "sentido común" no es sino el de la ideología dominante, la Ciencia no es imparcial en contra de la creencia positivista y no hay mayor acto ideológico o de fe que negar la propia ideología).

Así, quienes queremos un auténtico cambio social, no podemos contentarnos con tomar el poder a través de los mecanismos dispuestos por el Estado burgués, puesto que entramos en mecánicas y lógicas capitalistas sin darnos cuenta y nos vamos a relacionar con la población en estas condiciones sino planteamos nuevos marcos de interacción.

De esta manera, es vital actuar sobre las características que hemos ido numerando, a saber: la característica privada de los partidos, la competitividad, la representación y la exclusión.

La propuesta es clara, debemos ser capaces de:
  • articular un partido en el que verter todas las opiniones y los pareceres de la población (eliminando su privacidad y la exclusión), 
  • en el que las figuras de representación (ahora mismo obligatorias), sirvan como meras transmisoras de esas posturas que les lleguen a través de mecanismos de participación directa (democracia líquida); 
  • ir abogando por órganos que solo se rijan por la democracia directa y participativa (asambleas barriales, presupuestos participativos, etc...), 
  • abandonar los procesos competitivos electorales, optando por los sorteos, la única democracia radical y real que impide la profesionalización y la burocratización;
  • crear espacios de deliberación, físicos y virtuales, que con las herramientas que la tecnología nos brinda es más que posible (haciendo válida la premisa marxista de que cada sistema crea las herramientas para socavarse y destruirse); 
  • y actuar, siempre que sea posible, a través de acuerdos y consensos; enseñar a elegir prioridades y a hacer concesiones.
Muchas personas, haciendo más que válido el concepto de "inteligencia colectiva" contra el paradigma de la "propiedad intelectual privada"; han apuntado en muchos sentidos a varios de estos requisitos: Democracia 4.0, las asambleas de 15M, presupuestos participativos como los que plantean y realizan desde hace mucho tiempo en decenas de localidades, las asambleas sindicales, las pinceladas hacia el sorteo que apoyamos desde Sumando Podemos, etc... Lo que falta es terminar de articularlas en un solo proyecto que lo aúne todo.

Debemos entablar una relación sólida y directa entre el partido y la sociedad, contando siempre conque ésta en algún momento será superior al marco que establezca el primero y que habrá que dejar, con alegría y orgullo, que tome su propio camino.



                                                                                                                            


[1] "Las manifestaciones comienzan a descender a los niveles previos a la victoria de Rajoy" - http://www.elconfidencial.com/espana/2014-06-30/las-manifestaciones-comienzan-a-descender-a-los-niveles-previos-a-la-victoria-de-rajoy_152378/#
[2] "Primero como tragedia, después como farsa" - Slavoj Zizek, ed. castellana, Madrid, Akal, 2011.
[3] "Terrorismo y comunismo" - León Trotsky, ed. castellana, Madrid, Akal, 2009.
[4] "Elecciones generales de España de 2011" - http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_2011
[5] "Elecciones generales de España de 2008" - http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_2008
[6] "Elecciones generales de España de 2004" - http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_2004
[7] "Elecciones generales de España de 2000" - http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_2000
[8] "Elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2012" - http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Estados_Unidos_de_2012
[9] "Elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2008" - http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Estados_Unidos_de_2008
[10] "Elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2004" - http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Estados_Unidos_de_2004
[11] "Elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2000" - http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Estados_Unidos_de_2000
[12] "Elecciones al Parlamento Europeo" - http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_al_Parlamento_Europeo


lunes, 27 de octubre de 2014

Necesidad de una utopía

El texto que presento es el original que escribí para que el Círculo PODEMOS de Chiclana de la Frontera emitiera una nota de prensa para presentarse a la ciudadanía. 

Espero que lo disfrutéis:

NECESIDAD DE UNA UTOPÍA

"Según el famoso filósofo Slavoj Zizek: "Para mí la utopía política verdadera no es un sueño, es inventar una nueva forma de vida para poder sobrevivir. Así todas las utopías auténticas son, en ese sentido, un producto de la emergencia."

De esta manera, analizando nuestro país, se hace evidente que necesitamos una utopía más que nunca. La pobreza se ha disparado, habiendo incluso personas que son pobres pese a trabajar; el auténtico Hombre del Saco que es la malnutrición infantil acosa a 2 millones de niños, ese cuarto de la población activa que no encuentra trabajo, entre ellos jóvenes a los que no les dan una oportunidad y mayores de 55 años que pierden la esperanza de volver a trabajar y envejecer con tranquilidad; la impunidad de los políticos que roban y traicionan a sus propios ciudadanos y ni dimiten (porque para eso hace falta tener dignidad), ni les caen penas lo suficientemente contundentes como para escarmentar al próximo estafador; bancos rescatados con dinero público que no piensan devolver y que luego desahucian a familias y personas que no pueden afrontar la deuda contraída, pero que sí les pagaron a los primeros con sus impuestos; un cártel de compañías energéticas que no hacen si no subir y subir los precios sin importar el valor real de las energías y las necesidades de los ciudadanos; y una familia Real manchada hasta las cejas por escándalos de corrupción que ha intentado limpiarse cambiando de cara.

En definitiva, un país asolado por la pobreza. Y, aún peor, por la desesperanza. Porque no hay “brotes verdes”, ni “luz al final del túnel”, ni “vigorosas raíces”. Lo peor de estar perdido es no saber a dónde se va, ni si hay fin. 

Los continuos gobiernos de los partidos mayoritarios y sus cómplices nos han traído a esta situación y no saben (o no quieren) sacarnos de ella. Sus medidas se han demostrado interesadas que en cuanto que no han mejorado en absoluto la situación de la ciudadanía, pero sí la de sus amigos y señores; sin embargo, pretenden que nos las creamos como dogmas de fe, y por eso nos bombardean constantemente con ellas.

El día 25 de mayo sin embargo se produjo un hecho histórico: el bipartidismo no alcanzó ni el 50% de los votos y un partido con apenas 5 meses de vida logró un millón y medio de votos. PODEMOS irrumpió en el panorama político español arrasando.

¿Cuál es el secreto? Transparencia en vez de oscurantismo para evitar la corrupción, participación en vez de decisiones a puerta cerrada en despachos de banqueros y hablar el idioma de la calle: hablar del paro, de la pobreza, de la evidente podredumbre del sistema. 

Y esto es vital, porque trae algo mucho más importante a un país que se encuentra perdido. 

Trae esperanza, ilusión; que son otras de las características que suscita la palabra “utopía”.

PODEMOS nace de la emergencia que tiene la ciudadanía española por ser soberana y regir su destino, nace de la necesidad.

Y por eso, porque somos lo que el pueblo necesita para alzar su voz, sabemos que PODEMOS.

¡Sí, se puede!"

sábado, 8 de febrero de 2014

La independencia de Cataluña



El tema de la independencia de Cataluña es uno de los que más acapara la atención de los medios de comunicación nacionales y de los que más interés y opiniones despierta entre los ciudadanos. Sin embargo, suelen ser respuestas irreflexivas, más sujetas a los sentimientos que provocan los nacionalismos, que meditaciones en torno a la legitimidad democrática del derecho a decidir de los pueblos y, lo más importante de todo, sobre quienes resultan beneficiados con el debate y con los posibles resultados.

Mi forma de abordar el tema no es nueva, pues muchos autores de izquierdas, como Vicenç Navarro; ya lo han tratado con la conclusión, la cual comparto, de que este debate es de cara a la galería, porque al fin y al cabo ambas fuerzas políticas gobernantes (PP y CiU) y las no gobernantes con posturas similares (PSOE y UPyD, por un lado, y ERC por el otro) son partidos sometidos a los intereses del capital.

Si buscamos en la hemeroteca veremos sin esfuerzo que las políticas neoliberales y capitalistas impuestas desde Europa y dictadas por los poderes fácticos son cumplidas a rajatabla por estos gobiernos que en tanta enemistad parecen estar. Al señor Mas, que gobierna en el Parlament junto con ERC, no le ha temblado la mano a la hora de realizar brutales recortes en sanidad, educación y servicios sociales [1,2,3,4,5]; e incluso ha apoyado los recortes del gobierno de Rajoy en el parlamento nacional [6,7]. Creo que no hace falta decir que son las mismas políticas que lleva haciendo el PP a nivel nacional y autonómico en las comunidades que gobierna y que ya anteriormente hizo el PSOE.

Entonces, ¿a qué tanto alboroto? ¿A qué tanta supuesta enemistad? Pues el objetivo no es otro si no radicalizar los discursos en torno a este tema y recabar votos al dividir a los votantes: unos como la única alternativa para evitar la fractura de la nación y otros como la opción para acabar con la opresión del estado español.

Sin embargo, al nivel esencial, el económico; no va a significar ningún cambio para los ciudadanos, que van a seguir viéndose sometidos ante los poderes fácticos que gobiernan el mundo y que imponen sus intereses a través de organismos no gubernamentales (el Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial) y de los distintos gobiernos de todo el mundo que velan por los intereses de sus amos.

Entonces, ¿qué opinar sobre el tema de la independencia catalana?

Mi opinión al respecto es, ante todo, personal, no busco el enfrentamiento con nadie, pero no me voy a cortar en expresar lo que pienso; si bien lo haré de una forma razonada.

En  cuanto al derecho a hacer un referéndum popular sobre el tema, estoy totalmente de acuerdo con el derecho a la consulta. No hay nada más democrático que una consulta directa a la población y en un estado como en el nuestro, supuestamente democrático (cada vez es más evidente que no); no debería haber ningún impedimento a este tipo de herramientas de expresión de la voluntad ciudadana. 

Con respecto a si habría que consultar a toda la población española (argumento muy esgrimido por los centralistas), mi respuesta al respecto es que no. Es el pueblo catalán el que desea independizarse, por unos u otros motivos, de otro estado, el español; al que no desea y del que quiere separarse. Es como si preguntáramos a los esclavistas si desean que los esclavos sean libres (quédense con la metáfora por favor, no hablamos del mismo nivel de opresión).

Y por último, ¿estoy de acuerdo con la independencia? Rotundamente no. Quizás resulte sorprendente a estas alturas del artículo, pero así es.

Si la independencia de los pueblos sirve para que estos se autodeterminen, no sólo de forma geográfica y cultural, si no económica, entonces no hay lugar a dudas. Pero en este caso, la secesión del Estado tan sólo sería útil para la burguesía catalana, que es la que ha tomado las riendas del proceso de independencia. No hay un partido de izquierdas revolucionario fuerte que esté aglutinando el voto, ni hay un partido independentista de izquierdas (ERC no cuenta, vean este vídeo de La Tuerka donde Joan Tardá lo deja bien claro en el minuto 53 [8]) que se enfrente al capitalismo directamente.

Una separación del estado supone una nueva frontera en un mundo globalizado donde los capitales tienen absoluta y total libertad de movimientos, pero que los ciudadanos nos vemos recluidos en territorios con unas condiciones de vida impuestas a conveniencia de la burguesía, en algunos mejor y en otras peor, para que el sistema funcione (tiene que haber productores y consumidores). 

Las fronteras a los únicos que favorecen son a los capitalistas, que pueden de esta manera disfrutar de las ventajas fiscales que diseñan los gobiernos para ellos y forzar reformas laborales beneficiosas a base de amenazar constantemente con deslocalizaciones. 

Las fronteras han de desaparecer, y digo esto como internacionalista convencido; la clase obrera ha de estar unida, como sí lo está la burguesía, que no hace si no insistir una y otra vez en dividirnos. 

Las fronteras han de disolverse, construyendo un estado federal que respete la cultura e identidad de los pueblos, pero levantando un proyecto común para todos ellos.
Entonces, y resumiendo, estoy totalmente con la consulta, como un derecho de los ciudadanos de Cataluña; y si saliera la independencia, adelante, aunque no esté de acuerdo con ella, no soy quién (ni nadie fuera del pueblo catalán) para imponer mi criterio. El respeto de la discrepancia es esencial para que la democracia sea efectiva.

Pero me permitiré repetir como colofón final esa máxima comunista:

"¡Ni guerra entre los pueblos, ni paz entre las clases!"





[1] Artur Mas anuncia más recortes en el sueldo de empleados públicos y subida de tasas en 2012 -http://www.rtve.es/noticias/20111122/artur-mas-anuncia-mas-recortes-sueldo-empleados-publicos-subida-tasas/477247.shtml
[2] Recortes de la Generalitat de Cataluña - http://elpais.com/tag/c/e00da59e61d87ccfc51ae831625bd77c
[3] Cataluña tendrá que recortar 2.500 millones con el nuevo objetivo de déficit - http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/07/31/catalunya/1375289879_245155.html
[4] ERC bendice los recortes de Mas -http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/03/14/catalunya/1363256759_156946.html 
[5] Nuevos recortes de CiU en Educación - http://www.eltriangle.eu/es/notices/2013/09/nuevos-recortes-de-ciu-en-educacion-846.php
[6] Artur Mas asegura que el apoyo de CIU a los recortes de Rajoy es un "depósito a plazo" -http://www.rtve.es/noticias/20120112/artur-mas-asegura-apoyo-ciu-recortes-rajoy-deposito-plazo/488990.shtml
[7] La pinza CiU PP permite la aprobación del medicamentazo y la tasa turística - http://www.diarioabierto.es/73690/la-pinza-ciu-pp-permite-la-aprobacion-del-medicamentazo-y-la-tasa-turistica
[8] La Tuerka - Elecciones en Cataluña 2012 - http://www.youtube.com/watch?v=RudkpEjgvSE